Mi hijo es un desastre en el colegio

Mi hijo es un desastre en el colegio

Cuando un niño o adolescente nos trae un suspenso tras otro, cuando vemos que no hace los deberes si no estamos sentados a su lado, cuando tiene la agenda llena de quejas de su tutor o cuando parece que ir a clase y estudiar es poco menos que una tortura para él o ella, a nuestra mente llegan dos explicaciones muy claras: o no tiene la capacidad suficiente o es un vago.

Si nos decantamos por la primera opción, nos da pena y le buscamos clases extra. Si creemos que no aprueba porque no se esfuerza lo suficiente, nos enfadamos, le amenazamos con quitarle lo que más le gusta y confiamos en que así cambiará. Sin embargo, los motivos por los que nuestros hijos no obtienen los resultados académicos que nos gustaría no suelen ser tan simples.

Los motivos tras el fracaso escolar son diversos. Así, es posible que el problema se deba a dificultades de aprendizaje, a falta de atención, a una baja motivación por el estudio, a una mala gestión del estrés por todo lo que le demandamos, a la falta de habilidades para afrontar la frustración por los malos resultados, a una gestión ineficaz del tiempo de estudio o a un larguísimo etcétera. Y cada una de estas explicaciones requiere una ayuda concreta. Algunas veces, basta con escuchar a nuestro hijo o hija para saber cómo ayudarle; otras veces, sin embargo, no obtenemos ninguna respuesta por su parte o no tenemos las herramientas necesarias para solucionar las dificultades a las que se enfrenta.

Lo más importante en cualquiera de estos casos es que nos enfrentamos a problemas con solución, así que “solo” tenemos que encontrarla. Por supuesto, no siempre tendremos la respuesta y no siempre seremos capaces de ofrecer a nuestros hijos las estrategias necesarias para superar sus dificultades escolares, y eso no significa que estemos haciendo nada mal (ni tampoco ellos, claro), solo significa que debemos buscar la ayuda de un profesional.

Si tu hijo o hija tiene dificultades para seguir el ritmo de su clase, si la hora de hacer los deberes se ha convertido en una pelea continua, si le dedica mucho tiempo al estudio sin conseguir los resultados deseados, si se “bloquea” cuando tiene que hacer un examen o presentar un trabajo en clase, si no siente ningún interés por los estudios o si quiere estudiar pero no sabe qué camino elegir, necesitáis acudir a la consulta de un profesional de la psicología de la educación.

 

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