Psicología Infantil y Juvenil Alicante

Te ofrecemos los siguientes servicios de Psicología Infantil y Juvenil
Apoyo Psicoeducativo - Infantil y Juvenil

Apoyo Psicoeducativo

En Psicopolis analizamos y tratamos las diferentes dificultades que afectan al rendimiento escolar y ofrecemos las pautas necesarias para mejorar las habilidades cognitivas que intervienen en el aprendizaje y los resultados académicos.

Gestión - Apoyo Emocional - Infantil y Juvenil

Apoyo Emocional

Sesiones orientadas al desarrollo de la inteligencia emocional, el autoconocimiento y la autoestima positiva. El objetivo final de nuestra intervención es conseguir tanto el bienestar personal como el mantenimiento de unas relaciones interpersonales satisfactorias y saludables.

problemas de conducta

Problemas de Conducta

A partir del análisis funcional de la conducta, estudiamos los comportamientos problemáticos, averiguamos sus causas y diseñamos el tratamiento más adecuado para favorecer conductas más positivas.

Un apoyo para padres y madres

Como padres, intentamos ayudar a nuestros hijos e hijas a que su vida sea lo más feliz posible.

Sin embargo, a veces nos encontramos ante situaciones que nos superan y nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas suficientes para ayudarles en lo que necesitan.

En estos casos, lo mejor que podemos hacer, tanto por nuestros hijxs como por la convivencia familiar, es buscar la ayuda de un profesional de la psicología infantil.

Lograr una buena Conexión emocional con los hijos - Psicopolis

¿Cómo podemos ayudarte?

En nuestro centro de Psicología en Alicante ofrecemos terapias especializadas para niños, niñas, adolescentes y adultos.

En el área de la Psicología Infantil y Juvenil, estamos especializados en la intervención psicopedagógica y en las terapias de apoyo psicológico y emocional.

A continuación, te mostramos información detallada de los servicios que ofrecemos en el área de la Psicología Infantil y Juvenil.

"Antes de querer cambiar al niño, tendríamos que querer cambiar nosotros"

Carl Jung
Apoyo Psicoeducativo - Infantil y Juvenil

Apoyo Psicoeducativo

Como expertos en Psicología de la Educación, te ayudamos en las siguientes situaciones:

  • Bajo rendimiento académico.
  • Falta de atención.
  • TDAH.
  • Déficit de las funciones ejecutivas.
  • Baja motivación.
  • Dificultades específicas de aprendizaje.

Las razones por las que un niño, niña o adolescente no obtiene los resultados académicos que le gustaría son muchas y variadas. Así, antes de hablar de fracaso escolar, enfadarnos con nuestro hijo o hija por no traer a casa buenas notas o de “obligarle” a aumentar las horas que le dedica al estudio, es importante averiguar qué hay detrás de su bajo rendimiento en la escuela.

En muchos casos, podemos encontrar Dificultades Específicas de Aprendizaje (o Trastornos del Aprendizaje Escolar), siendo las más comunes aquellas que afectan a la lectura (por ejemplo, leer más despacio que sus compañeros o no comprender lo que lee), la escritura (como cometer errores ortográficos o gramaticales no acordes a su edad) o las matemáticas (por ejemplo, no comprender las relaciones entre los números o no saber aplicar los conceptos a la resolución de problemas matemáticos). Estas dificultades, en la mayoría de los casos, no se deben a la falta de esfuerzo o interés, sino a causas biológicas.

En otras ocasiones, existen problemas para mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados, lo que dificulta tanto el aprendizaje en clase como el trabajo en casa. A veces, esta falta de constancia no está causada por un déficit atencional, sino por una baja motivación por el estudio o por los contenidos impartidos por el profesorado.

También es frecuente que un alumno o alumna se esfuerce por prestar atención a las explicaciones en el aula, le dedique muchas horas a los deberes y sienta un gran interés por aprender y que, a pesar de todo, no logre aprobar todas las asignaturas o no consiga las calificaciones que desea. En estos casos, detrás de este “fracaso” escolar, suele esconderse una deficiente gestión del tiempo y los recursos, normalmente debida a la carencia de estrategias eficaces de estudio.

Tampoco debemos olvidar aquellos casos en los que la falta de buenas notas es consecuencia de un trastorno del neurodesarrollo, siendo el más común en las aulas el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). El TDAH se manifiesta en la infancia, pero tiene continuidad en la edad adulta. Las personas con TDAH presentan un patrón continuado de falta de atención y/o hiperactividad e impulsividad que afecta no solo a su desempeño escolar sino a todas las áreas de su vida.

Debido a la gran variedad de causas que pueden estar detrás de unos malos resultados en los estudios, no existe una única receta contra el fracaso escolar. Por tanto, es necesario evaluar cada caso para trazar un plan de actuación enfocado a desarrollar y afianzar aquellas habilidades necesarias para superar los problemas estudiantiles.

Además, es necesario recordar la importancia de las variables motivacionales, sociales y emocionales a la hora de abordar tanto el origen como las consecuencias del fracaso escolar.

Mi hijo es un desastre en el colegio

En Psicopolis, analizamos la situación de cada niño, niña o adolescente que necesita nuestro apoyo para averiguar el porqué de su falta de éxito académico. Así, podemos diseñar un programa de acompañamiento y rendimiento escolar totalmente personalizado y adaptado a sus características de aprendizaje y a sus necesidades.

Esta intervención psicoeducativa consiste en una combinación de apoyo pedagógico y emocional y sesiones de psicoeducación familiar.

Para conseguir nuestros objetivos, es necesario, en primer lugar, desarrollar las estrategias que favorecen la adquisición de conocimientos. Para ello:

  • Fomentamos la atención, la memoria y otros procesos psicológicos básicos que afectan directamente al proceso de aprendizaje.
  • También trabajamos con las y los estudiantes para potenciar sus funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas son actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar y evaluar nuestro comportamiento y nuestro trabajo. Por tanto, son actividades íntimamente relacionadas con la organización y gestión del tiempo y los recursos disponibles, así como con la capacidad de trabajar de manera autónoma y eficaz. De esta forma, proporcionamos a los alumnos y alumnas las técnicas de estudio que les permitirán conseguir sus objetivos académicos

En segundo lugar, ofrecemos apoyo psicológico y emocional para que los niños, niñas y adolescentes superen los problemas motivacionales y emocionales que pueden ser causa y consecuencia del fracaso escolar. Para conseguirlo:

  • Fomentamos su inteligencia emocional, es decir, su capacidad de reconocer, evaluar y expresar sus emociones y las de los demás. De esta manera, aprenderán a aceptar y gestionar sus emociones y pensamientos para que no les afecten de forma negativa ni en sus estudios ni en su vida personal y social.
  • Por otro lado, les enseñamos a conocerse mejor y a desarrollar una autoestima positiva, ya que la baja autoestima suele ser fuente y consecuencia de muchos de los problemas escolares.

Por último, trabajamos también con los padres y madres (y con sus profesores/as, si es necesario), dándoles pautas de educación y acompañamiento respetuosos, puesto que su implicación y apoyo son esenciales para conseguir estos objetivos.

Gestión - Apoyo Emocional - Infantil y Juvenil

Apoyo Emocional

En el área de psicología infantil, algunas de las alteraciones emocionales y conductuales más frecuentes en niñas y niños son:

  • La aparición de miedos o fobias que afectan a su bienestar.
  • La presencia de rabietas, envidias o celos desmedidos.
  • Muy baja tolerancia a los cambios o la frustración.
  • Una excesiva timidez o vergüenza.
  • Baja autoestima, falta de confianza en sí mismo/a.

En el caso de adolescentes, abordamos dificultades relacionadas con:

  • Falta de habilidades sociales.
  • Baja autoestima.
  • Excesiva preocupación por los estudios, la aceptación de los demás o las relaciones personales.
  • Déficit de motivación.
  • Irritabilidad.
  • Falta de conexión emocional con sus padres o amigos.

Las emociones son procesos psicológicos que nos preparan para adaptarnos y responder a nuestro entorno. Como si fueran un sistema de alarma, las emociones nos señalan las cosas que son peligrosas o aversivas, las cuales debemos evitar, y las cosas que son agradables o deseables, a las que debemos acercarnos.

Las emociones de sorpresa, asco, miedo, alegría, ira y tristeza, se denominan emociones primarias y emergen en los primeros momentos de la vida.

Con la aparición de la identidad personal y la internalización de ciertas normas sociales acerca de lo que está bien y lo que está mal, surgen las emociones secundarias (también llamadas sociales, morales o autoconscientes). Estas emociones aparecen entre los dos años y medio y los tres años de vida y entre ellas se encuentran la culpa, la vergüenza, la envidia, la empatía, el orgullo y los celos.

Para que los niños y niñas aprendan a gestionar de forma eficaz sus emociones es necesario proporcionarles una educación emocional adecuada que les permita conocer, evaluar y expresar sus emociones y las de los demás de forma positiva y saludable.

Conseguir un desarrollo positivo de la inteligencia emocional de nuestros hijos e hijas no es sencillo. Además, los niños y niñas se enfrentan en muchas ocasiones a situaciones que sobrepasan sus recursos cognitivos y sus habilidades sociales, provocándoles un torrente emocional que no saben cómo regular.

Esta falta de herramientas emocionales puede provocar problemas de conducta, es decir, comportamientos y pensamientos no habituales en el niño, niña o adolescente o conductas no esperadas socialmente por los adultos.

En la mayoría de las ocasiones, las madres y padres, a través del acompañamiento respetuoso, son capaces de ayudarles a sentirse mejor. En otras ocasiones, sin embargo, los niños y niñas desarrollan una serie de problemas emocionales que requieren la intervención de un psicólogo o psicóloga.

problemas de conducta

Problemas de conducta

Algunos de los problemas de conducta más tratados en el caso de niños y niñas son:

  • Tics o manías (morderse las uñas, chuparse o morderse algún dedo, arrancarse el cabello, etc.).
  • Problemas de eliminación (se orina en la cama, no usa baños públicos,…).
  • Problemas relacionados con el sueño (no quiere dormir solo/a, insomnio,…).
  • Problemas de alimentación (rechazo de alimentos, come muy despacio,…).
  • Miedos o fobias.
  • Rabietas o celos desmedidos.
  • No se relaciona con otros niños/as.
  • Falta de comunicación o de conexión emocional (no expresa sus deseos o necesidades).
  • Dificultades de aprendizaje o fracaso escolar. Para saber más: Apoyo Psicoeducativo.

En el caso de adolescentes, abordamos dificultades relacionadas con:

  • Conflictos familiares (falta de comunicación, mentiras, peleas,…).
  • Falta de habilidades sociales (no tiene amigos, no sabe poner límites, “se deja influir”, etc.).
  • Excesiva preocupación por los estudios, la imagen personal, las RRSS o las relaciones personales.
  • Déficit de motivación (ha dejado de estudiar, de hacer deporte,…).
  • Problemas de pareja o sexuales.
  • Falta de conexión emocional con sus padres o amigos.
  • “Ataques” de ira.
  • Fracaso escolar. Para saber más: Apoyo Psicoeducativo.
  • Dudas sobre su futuro académico o laboral. Para saber más: Orientación Educativa.

Los problemas de conducta en casa o en el colegio suelen ser la causa principal por la que una persona decide llevar a su hijo o hija al psicólogo/a. Cuando hablamos de “problemas de conducta” nos referimos a aquellos comportamientos negativos que, o bien, aparecen de repente, o bien, no son propios de su edad.

Como ya explicamos en la sección Apoyo emocional, estas alteraciones de la conducta pueden ser debidas a una falta de autorregulación emocional. Es decir, es posible que nuestro hijo o hija no sea capaz de gestionar alguna de sus emociones y esto dé lugar a actuaciones que podemos considerar como perjudiciales para su bienestar.

Por ejemplo, una niño o un niño que, tras ver una película de miedo, desarrolle un temor desmedido y se niegue a dormir solo/a durante un largo periodo de tiempo. O un adolescente que no se siente aceptado/a por sus compañeros y exprese su dolor en forma de absentismo escolar y peleas constantes en casa.

En otras ocasiones, los problemas de conducta pueden ser causados por algún cambio importante en la vida del menor, como la separación de los padres, la pérdida de algún ser querido o el cambio de colegio. También en estos casos la gestión emocional, tanto del niño o niña como de su familia, suele jugar un papel importante.

En psicología infantil es especialmente importante tener en cuenta todos los contextos en los que se desarrolla la vida de la niña o el niño. Así, aunque el “protagonista” de la intervención sea el menor, no será menos importante la implicación de su familia más próxima ni el estudio del ámbito escolar, social y familiar en el que viva el menor.

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Psicolopis - Psicóloga en Alicante Maje Martínez
Maje Martínez Mañogil
PSICÓLOGA COLEGIADA CV14733

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