Razones para ir al psicólogo / psicóloga

Cuándo acudir al Psicólogo: 9 Señales de Alerta

¿Por qué nos cuesta tanto tomar la decisión de ir al psicólogo o psicóloga?

Todas las personas pasamos por situaciones complicadas para las que no estamos preparadas, todas sentimos en algún momento que no somos quienes queremos ser o que hay algo en nuestra vida que no va bien.

Muchas veces, somos capaces de superar esta situación con perseverancia y con la ayuda de nuestros familiares y amigos. Otras veces, por el contrario, no somos capaces de encontrar una solución, nos resignamos y dejamos que la situación empeore y nos supere.

Si has llegado a este punto, la buena noticia es que sí hay solución: ir al psicólogo/a y pedir ayuda.

Hay muchas razones para ir al psicólogo, pero todas se resumen en una sola: quieres mejorar tu vida y necesitas ayuda para conseguirlo.

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¿Necesito ayuda?

En general, acudiremos a la consulta de un/a psicólogo/a cuando no nos sintamos bien con nosotrxs mismxs, con algún aspecto de nuestra vida o con la relación que mantenemos con las personas de nuestro entorno.

¿Hay algo en tu vida que no es como te gustaría?

¿Crees que ha llegado el momento de acabar con ese malestar que te impide tener la vida que quieres?

Si es así, ponte en contacto conmigo, te resolveré las dudas que aún puedas tener, buscaremos juntxs las posibles alternativas para superar tus dificultades y te acompañaré hasta que recuperes el equilibrio emocional que necesitas para vivir la vida que deseas.

Enfrentarse a cambios importantes en nuestra vida nos genera incertidumbre y, a menudo, malestar. Por eso, es normal retrasar la toma de decisiones y quedarnos “estancados” en una situación que no nos gusta, pero nos da seguridad.

A continuación, te damos algunas claves para que te sea más fácil saber si ir al psicólogo o psicóloga es la solución que estabas buscando.

Maje Martínez, Psicopolis

Sobre la autora de este artículo

Soy Maje Martínez, Psicóloga Colegiada CV14733, y desarrollo mi trabajo en Psicopolis, mi Centro de Psicología en Alicante. En Psicopolis, atiendo a niños, adolescentes y adultos, ofreciendo apoyo psicoeducativo y emocional adaptado a las necesidades y características de
cada persona.

Como psicóloga, mi objetivo es que todas las personas que buscan mi ayuda consigan las herramientas y habilidades psicológicas necesarias para cumplir sus metas y alcanzar su bienestar emocional.

Para lograr este objetivo, analizaré tus dificultades, te ayudaré a encontrar la mejor alternativa para superar tus problemas y cambiar aquello que no funciona en tu vida, te orientaré en el planteamiento de tus nuevas metas y te acompañaré en todo tu proceso de cambio y crecimiento personal.

Índice de Contenidos

Cuándo acudir al Psicólogo: 9 Señales de Alerta

1. Te sientes mal sin una razón concreta

Razones para ir al psicólogo en Alicante

Un “mal día” lo tiene cualquiera. Es normal que, en ocasiones, nos sintamos apáticos, sin ganas de hacer nada, o no nos apetezca ver a nadie.

A veces, necesitamos un tiempo para estar con nosotrxs mismxs, relajarnos y olvidarnos de las preocupaciones diarias.

Sin embargo, si la sensación de malestar se produce con mucha frecuencia, si no disfrutas de cosas que antes te gustaban y si no logras encontrar una causa concreta a este sufrimiento, estás ante una señal de que algo no funciona como debería y de que es necesario buscar la ayuda de un profesional de la psicología.

Muchas personas tienen una “buena vida”, es decir, un buen trabajo, una familia estupenda, la casa que querían y unas buenas vacaciones cada año y, sin embargo, no se sienten a gusto con su vida. Al malestar que sienten se le suma la culpabilidad por sentirlo.

Si lo tengo todo para ser feliz, ¿por qué me siento así?”; “Hay personas con problemas de verdad, yo debería estar agradecidx por lo que tengo, debería ser feliz”.

Estos son algunos de los pensamientos que atormentan a estas personas. Estos pensamientos les hacen sentir vergüenza por no disfrutar lo que tienen y, por ello, no busquen ayuda.

Si este es tu caso, es importante que sepas que si te hace sentir mal, si no tienes la vida que realmente quieres, si no te sientes bien contigo mismx, es algo importante y merece toda tu atención.

Así que, no lo pospongas más, ve a la consulta de un psicólogo/a y empieza a disfrutar de tu día a día.

2. No tienes el control sobre tu vida

Todas las personas tenemos obligaciones que cumplir: trabajo, familia, estudios, etc. Y muchas veces sentimos que estas obligaciones nos superan, que necesitamos unas buenas vacaciones o que nos gustaría dejarlo todo e irnos a recorrer el mundo o a vivir aislados en una cabaña en el bosque.

Si después de estos momentos de “no puedo más”, nos damos cuenta de que ha sido algo puntual, de que adoramos a nuestra familia y no la cambiaríamos por nada, de que nos gusta nuestro trabajo (o, al menos, no nos disgusta) y de que la vida nómada y solitaria no nos daría la felicidad, no debemos preocuparnos, seguramente ha sido solo un momento de sobrecarga sin mayor importancia.

Por otro lado, si estos pensamientos son recurrentes, si crees que no tienes el control sobre tu vida, si sientes que son otros quienes marcan tu camino, si las obligaciones diarias te son impuestas por los demás y esta situación te hace sentir un malestar continuo, tienes un buen motivo para ir al psicólogo/a.

3. No te valoras, no te quieres, no te cuidas: tienes una baja autoestima

Baja Autoestima

La autoestima, o amor propio, es la valoración que hacemos de nosotrxs mismxs.

Si esta valoración es negativa, si nos creemos inferiores o peores que los demás, si pensamos que no tenemos la capacidad suficiente para lograr aquello que deseamos, si infravaloramos nuestras cualidades y sobrevaloramos nuestros defectos, si pensamos que no hay ningún mérito en lo que hemos conseguido, tenemos una baja autoestima y una gran razón para empezar una terapia psicológica.

Una autoestima alta o positiva es la base de cualquier relación saludable, empezando por la relación con nosotrxs mismxs.

Una autoestima positiva nos permite afrontar la vida y las dificultades con confianza y optimismo y alcanzar más fácilmente nuestros objetivos.

¿Puedo cambiar mi autoestima?

En contra de lo que muchas personas piensan, la autoestima de una persona no es algo fijo, sino que puede cambiar a lo largo de su vida, tanto por las experiencias vividas como por un entrenamiento consciente.

“Es imposible la salud psicológica a no ser que lo esencial de la persona sea aceptado, amado y respetado por otros y por ella misma”

Abraham Maslow

Es decir, sin una autoestima positiva no seremos capaces de alcanzar el bienestar psicológico y emocional necesario para tener una relación saludable con nosotrxs mismxs ni con las personas de nuestro entorno.

Si no sientes orgullo por aquello que has logrado, si no te gusta tu cuerpo o tu forma de ser, si no te hablas y tratas con cariño y respeto (y permites que otras personas tampoco lo hagan), si no eres capaz de ver cualidades positivas en ti, si a menudo no das tu opinión porque crees que no tiene valor, si te enfocas en los demás y en sus necesidades olvidándote de cuidarte a ti mismx, si te cuesta decir “No cuando quieres decir “No”, si te sientes incapaz de avanzar, si no sabes quién eres realmente porque te has dejado guiar por los demás en las decisiones importantes de tu vida, si no disfrutas de estar a solas contigo mismx, es muy probable que necesites ir al psicólogo/a y comenzar una terapia para mejorar tu autoconocimiento y tu autoestima.

A partir de ahí, comenzarás un proceso de crecimiento personal que te permitirá adquirir nuevas herramientas y estrategias para afrontar tus problemas, mejorar tus relaciones sociales, alcanzar tus metas y, en definitiva, mejorar tu calidad de vida.

4. Estás atravesando una crisis personal

Crisis Personal _ Psicopolis Psicología

Decimos que estamos atravesando una crisis personal o vital cuando nos encontramos en un momento en el que lo que tenemos y lo que queremos en nuestra vida están en conflicto, cuando nos planteamos cambios importantes que afectarían a nuestro modo de vida actual o cuando reflexionamos acerca de lo que hemos hecho y logrado hasta ahora y tenemos la sensación de que nos hemos desviado del camino que queríamos recorrer.

En primer lugar, debemos aclarar que atravesar una (o varias) crisis personales a lo largo del ciclo vital no solo no es malo ni extraño, sino que es algo muy habitual y que puede ser una buena oportunidad para cambiar aquello que no nos gusta de nosotrxs mismxs o de nuestra vida y buscar nuevos caminos que nos permitan alcanzar un mayor bienestar psicológico y emocional.

¿Cuándo aparece una crisis personal?

Aunque una crisis personal puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida, lo cierto es que hay determinadas situaciones que suelen desencadenar o poner de manifiesto que estamos atravesando una crisis.

Muchos adolescentes viven momentos de incertidumbre y frustración al acabar los estudios obligatorios o el bachillerato, como consecuencia de tener que decidir si continuarán o no estudiando y, en caso de hacerlo, qué estudios elegir.

Estas crisis también son relativamente frecuentes al enfrentarse al mundo laboral, al cumplir los treinta, cuarenta o cincuenta años, al acabar una relación sentimental importante, al ser despedidos de un trabajo o no sentirse satisfechos en el mismo.

También pueden aparecer crisis personales en momentos de cambios vitales significativos, como el momento en el que se es padre o madre o en el que los hijos abandonan el hogar.

Aunque con frecuencia podemos vivir estos cambios como algo negativo, en realidad, una crisis personal puede ser una buena oportunidad para conocernos mejor a nosotrxs mismxs, revisar nuestras prioridades y renovar nuestra lista de objetivos.

No obstante, esto no suele ser un proceso sencillo y es muy probable que necesitemos ir a un/a psicólogo/a para que nos ayude a resolver nuestros conflictos, reforzar nuestras estrategias y decidir el nuevo rumbo de nuestra vida.

5. Tus relaciones personales no funcionan

dudas sobre el psicólogo

“Las personas somos seres sociales por naturaleza”

Aristóteles

Las personas nacemos con el instinto y la necesidad de vivir junto a otras personas.

Desde que nacemos, nuestra vida se desarrolla entre otros seres humanos que no solo nos cuidan y nos protegen, sino que nos enseñan a comunicarnos y a vivir en sociedad.

Todas las personas necesitamos sentirnos aceptadas y queridas por aquellos a quienes nos unen importantes vínculos afectivos, ya sean familiares o amistades.

Por supuesto, no todas las personas necesitamos el mismo tipo de relaciones con los demás.

Así, hay personas que necesitan estar en contacto continuo con sus seres queridos, mantener intensas relaciones sociales con sus iguales o sentirse miembros importantes dentro de su grupo.

Otras personas, por el contrario, mantienen unas relaciones sociales más reducidas, en número e intensidad, y prefieren disfrutar de más momentos de soledad.

El problema aparece cuando una persona siente que sus necesidades de afiliación no están cubiertas, es decir, cuando siente que no es capaz de establecer vínculos sociales positivos o que las relaciones que mantiene son insatisfactorias.

Las dificultades para mantener y disfrutar las relaciones sociales pueden ser diversas y sus causas muy numerosas.

Para resolver estas dificultades suele ser necesario ir al psicólogo/a y comenzar una terapia enfocada en la mejora de las habilidades sociales, la resolución de conflictos, la gestión eficaz de los pensamientos y emociones y en fomentar la capacidad para establecer conexiones emocionales positivas con otras personas.

6. Tus emociones y pensamientos te desbordan

La gestión ineficaz de las emociones es una de las principales causas por las que una persona decide ir al psicólogo/a.

Todas las emociones cumplen una función de adaptación al medio que nos rodea, incluso aquellas que a menudo se califican como “negativas”, como el miedo, la ira o la tristeza.

En el caso del miedo, su función parece evidente: protección. Si no tuviéramos miedo, viviríamos de forma temeraria y nuestra supervivencia correría peligro.

Sin embargo, cuando pensamos en la ira o la tristeza, es más difícil encontrarles utilidad. Pero sí son útiles.

La tristeza, por su parte, disminuye nuestro nivel de actividad, lo que facilita la introspección, el pensar en nosotrxs mismxs. Así analizamos lo que nos ha sucedido y podemos reconstruirnos.

Además, cuando las personas de nuestro entorno detectan nuestra falta de ánimo, nos brindan su apoyo, lo que nos ayuda a superar la situación que nos ha llevado a ese estado de malestar.

En el caso de la ira, esta aparece, principalmente, cuando nos sentimos atacados, cuando percibimos una injusticia o cuando algo nos impide alcanzar nuestras metas.

Por tanto, también tiene una función autodefensiva, ya que nos permite no dejarnos intimidar por otros, defender la justicia y superar los obstáculos para alcanzar nuestros objetivos.

Cuando las emociones se vuelven un problema.

Aunque, como decíamos, todas las emociones nos ayudan a adaptarnos al entorno en el que vivimos y no hay emociones buenas ni malas, sí es posible que, en algún momento, una emoción se convierta en “desadaptativa”, esto es, que no se dé en el contexto, forma o intensidad apropiados, dejando así de cumplir una función beneficiosa para nosotrxs.

En estos casos, es muy probable que nuestros pensamientos se centren en esas emociones, impidiéndonos salir de esa situación y condicionando nuestras acciones y relaciones.

Si sientes que tus emociones o pensamientos te desbordan de forma habitual, interfiriendo de forma negativa en tu vida, es necesario que acudas a la consulta de un psicólogo o psicóloga para que te ayude a desarrollar una gestión emocional adaptativa y eficaz.

7. Estás estancado/a en el pasado

Vivir estancado en el pasado

Casi todas las personas disfrutamos recordando anécdotas de cuando éramos niñxs o adolescentes.

Todas tenemos historias de hace tiempo que no nos cansamos de repetir y escuchar y que a menudo se convierten en las protagonistas de nuestras reuniones familiares o de los encuentros de amigxs.

Echar de menos algunos momentos del pasado, algunos aspectos de una vida más fácil, con menos responsabilidades o, simplemente, diferente de la actual, es normal.

El problema surge cuando nuestros pensamientos están continuamente en el pasado, cuando no vivimos plenamente el aquí y el ahora.

Las razones para permanecer “anclados” en el pasado son muchas y variadas.

Algunas personas no consiguen superar una ruptura sentimental y siguen pensando en su expareja y en lo que vivieron junto a ella de manera continua.

También hay personas que sufrieron una pérdida importante y no han sido capaces de despedirse del ser querido, por lo que lo mantienen “vivo” en sus recuerdos constantes y otras personas reviven continuamente un suceso traumático.

En muchas ocasiones, se idealizan situaciones o características personales de nuestro pasado, lo que puede provocar que no te identifiques con tu situación o tu “yo” actual.

Este suele ser el caso de personas que han perdido estatus económico o social, personas jubiladas que no aceptan su nueva situación o personas que añoran la condición o aspecto físico de la juventud.

Dejar atrás el pasado.

Si eres consciente de que le dedicas demasiado tiempo a aquello que tuviste o viviste, si te identificas más con tu “yo” pasado que con tu “yo” actual, si rememorar continuamente situaciones pasadas no te aporta nada positivo a tu vida presente, ha llegado el momento de ir al psicólogo o psicóloga y dejar el pasado en el lugar que le corresponde.

Si sientes que permanecer en el “ayer” te desconecta de tu “hoy”, impidiéndote disfrutar del momento actual, de las personas que se encuentran a tu alrededor y de ti mismx, tienes una razón muy poderosa para ir al psicólogo/a y empezar así a despedirte del pasado y enfocarte en el presente.

8. No sabes cómo afrontar una situación concreta

Algunas situaciones ponen a prueba nuestros recursos y nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas necesarias para solucionar un problema determinado, resolver un conflicto o tomar una decisión importante.

El proceso de toma de decisiones no siempre es fácil y, muchas veces, es fuente de malestar y frustración.

Todas las personas nos encontramos ante dilemas que no sabemos cómo abordar, dificultades que nos sobrepasan o conflictos a los que no les vemos solución.

Decidir si cambiar o no de trabajo o vivienda, cómo afrontar una separación, cómo explicarles a nuestrxs hijxs que nos vamos a divorciar o que cambiamos de ciudad, cómo afrontar que nuestros padres son mayores y necesitan ayuda para su cuidado diario, cómo tratar a un ser querido que ha pasado por una enfermedad o situación complicada, son solo algunas de las situaciones en las que podríamos necesitar la ayuda de un profesional de la psicología.

Si te encuentras en una de estas circunstancias, quizás “solo” necesites nuevas estrategias de afrontamiento o resolución de conflictos, una guía profesional o un espacio seguro donde reflexionar y evaluar alternativas que no habías contemplado.

En estos casos, no necesitarás empezar un proceso de psicoterapia, sino ir al psicólogo o psicóloga para unas sesiones de orientación psicológica que te ayudarán a superar el motivo de tu consulta.

9. Quieres crecer como persona

Crecimiento Personal Alicante - Psicopolis

Todas las personas, en uno o muchos momentos de nuestra vida, hemos pensado en mejorar algún aspecto de nuestra forma de ser o avanzar en algún área importante para nosotros.

Cada 1 de enero nos hacemos promesas de mejora a nosotrxs mismxs y cada cumpleaños pensamos en lo que queremos que sea mejor para el siguiente.

Cuando nos proponemos todos estos objetivos lo que queremos conseguir, en todos los casos, es una versión mejorada de nosotrxs mismxs.

Al fin y al cabo, el afán de superación es algo innato en los seres humanos.

Aun así, por mucha fuerza de voluntad que tengamos, afrontar estos cambios no siempre es fácil.

Cambiar de hábitos, introducir nuevas rutinas en nuestro día a día o abandonar comportamientos arraigados son tareas difíciles de llevar a cabo.

Pero con esfuerzo constante, metas realistas, actitud positiva y una buena planificación, conseguiremos alcanzar muchos de los objetivos marcados.

Sin embargo, en algunas ocasiones, los cambios que nos planteamos van mucho más allá de aprender inglés, ir al gimnasio, llevar una dieta saludable o ser más puntuales y detallistas con nuestras parejas o amigos.

Es momento de crecer.

Si sientes que ha llegado el momento de conocerte de verdad, de mejorar tu autoestima, si quieres aprender nuevas estrategias para afrontar esas dificultades que te acompañan desde hace mucho, si necesitas fomentar tus habilidades sociales y lograr una conexión emocional más profunda y positiva con otras personas, estás ante un momento decisivo en tu vida.

En definitiva, si crees que ha llegado el momento de crecer como persona y disfrutar de una mayor calidad de vida, sin duda, buscar la ayuda de un/a psicológo/a que te acompañe en tu proceso de crecimiento personal debería estar entre los primeros pasos de tu plan de acción para construir tu nueva vida.

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A modo de Conclusión

Psicóloga Alicante Psicopolis

¿Te identificas con alguna o algunas de estas situaciones?

¿Crees que ha llegado el momento de acabar con ese malestar que te impide tener la vida que quieres?

Si es así, ponte en contacto conmigo, te resolveré las dudas que aún puedas tener, buscaremos juntxs las posibles alternativas para superar tus dificultades y te acompañaré hasta que recuperes el equilibrio emocional que necesitas para vivir la vida que deseas.

Si necesitas más información, no dudes en preguntarme, te atenderé encantada y sin compromiso. La primera entrevista es siempre gratuita y tienes la opción de hacerla de forma presencial en Alicante o de realizarla online.

“Para que las cosas cambien, TÚ debes cambiar”.

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Psicolopis - Psicóloga en Alicante Maje Martínez
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