FRUSTRACIÓN: Significado y Tolerancia

Frustración significado y tolerancia

Todas las personas nos encontramos, en algún momento, ante situaciones que nos provocan frustración.

Sentirnos frustrados o frustradas cuando cometemos un error o cuando algo no sucede como esperábamos, es normal.

Por tanto, nuestro objetivo no es eliminar esta emoción de nuestra vida, sino evitar que nos lleve a abandonar nuestros proyectos y, además, que se convierta en una fuente de aprendizaje.

FRUSTRACIÓN: Significado y Tolerancia

A continuación, vamos a hablar de la vivencia emocional de la frustración y de cómo podemos manejarla para que el malestar que nos genera sea pasajero y útil.

Significado de Frustración

La frustración es una emoción que surge cuando cometemos un error, cuando no se cumplen nuestras expectativas sobre algo o cuando un deseo, una necesidad o un proyecto no resulta como deseábamos.

Tolerar la frustración

Quién puede sentir Frustración

Todas las personas sentimos frustración en algún momento. Al fin y al cabo, a nadie le gusta cometer un error o que algo no suceda como esperaba.

Hablar de la frustración infantil es algo muy habitual. Además, muchos padres y madres desean que sus hijos e hijas aprendan a lidiar con esta emoción y se esfuerzan por conseguirlo.

Sin embargo, a menudo, nos olvidamos de que también nosotros/as, los adultos, sentimos frustración ante diferentes situaciones. Y también nos olvidamos de que nuestras hijas aprenden a través de nuestro ejemplo.

Por tanto, solo si somos capaces de tolerar la frustración, conseguiremos enseñar a nuestros hijos a hacerlo.

Aumentar la tolerancia a la frustración

Las emociones de la Frustración

Cuando nos equivocamos o cuando no logramos aquello que queremos o necesitamos, aparece un estado de malestar al que denominamos frustración.

La frustración puede experimentarse como una mezcla de ira, desilusión, decepción, enfado, tristeza, angustia y desaliento.

Aunque todas estas emociones las vivimos como una experiencia desagradable, lo cierto es que son tan necesarias como cualquier otra. De hecho, todas las emociones son útiles y necesarias.

Por otro lado, también es posible que las emociones, en algún momento, no se den en la forma o intensidad apropiadas para ayudarnos y, por esto, dejen de ser beneficiosas.

Así, es necesario, en primer lugar, aprender a identificar nuestras emociones. Para lograrlo, te recomiendo el libro El arte de emocionarte, un maravilloso texto que nos invita a conocer, explorar y expresar nuestras emociones.

En segundo lugar, una vez identificado lo que sentimos, necesitaremos gestionar estas emociones desagradables de forma que nos permita a recuperar el bienestar. Nuestro artículo Cómo gestionar las Emociones “Negativas” en 7 Pasos te ayudará a conseguirlo.

Por qué aumentar la Tolerancia a la Frustración

Vivimos en una sociedad que persigue y valora el éxito y penaliza los fracasos, sea cual sea el contexto en el que se producen. 

Así, desde nuestra infancia nos vemos inmersos en una carrera por lograr los mejores resultados posibles en cada una de nuestras actividades.

Y nos enfocamos tanto en el fin perseguido que cualquier cosa que interrumpe, modifica o impide que lleguemos a nuestra meta se convierte en fuente de frustración. 

Frustración en adultos

En muchas ocasiones, esta frustración no solo nos obliga a replantearnos nuestro plan inicial sino que, a veces, nos lleva a abandonar nuestros proyectos.

De hecho, la procrastinación es otra de las consecuencias de tener una baja tolerancia a la frustración. En nuestro artículo Procrastinar: Qué es y Cómo evitarlo te hablamos sobre esto.

Por tanto, la razones por las que es saludable aumentar nuestra tolerancia a la frustración son las siguientes:

  1. Lograr que los errores o contratiempos no nos lleven a abandonar aquello que queremos lograr.

  2. Ser capaces de aprender e, incluso, salir fortalecidos/as de las situaciones adversas.

Tolerancia de la frustración en adultos

Cómo aumentar la Tolerancia a la Frustración

Como ya hemos mencionado, evitar las situaciones que nos provocan el malestar generado por la frustración no es posible.

Afortunadamente, sí podemos aumentar nuestra tolerancia a la frustración. Es decir, es posible vivir los errores y los contratiempos de una forma más saludable.

Los siguientes pasos te ayudarán a aprender de tus equivocaciones y a desarrollar resiliencia. Esto es, vivirás los errores como la fuente de aprendizaje que realmente son y saldrás fortalecido/a de las situaciones complicadas.

1. Reflexión previa.

Antes intentar cambiar tu forma de vivir los contratiempos y los errores, es necesario que reflexiones acerca del origen y la forma de afrontar tus frustraciones.

    ¿Qué acontecimientos te llevan a sentirte frustrado/a?

  ¿Cómo vives los errores? ¿Te cuesta aceptarlos o reconocerlos? ¿Los sientes como un fracaso personal? ¿Crees que son oportunidades? ¿Te hacen sentir culpable, torpe o inferior?

  ¿Abandonas tus proyectos tras un fracaso?

  ¿Te limita tu forma de afrontar los errores? ¿El miedo al fracaso te impide avanzar? 

  ¿Cómo reaccionas antes los errores de otras personas? ¿Te exiges más que a los demás?

  ¿Qué mensajes escuchabas de pequeño/a cuando algo no te salía bien? ¿Cómo te afectaban estos mensajes?

Tolerancia a la frustración

2. Diferencia lo que depende y lo que no depende de ti.

Hay muchas razones por las que nuestros planes no salen como esperamos.

Algunas de estas razones dependen directamente de nosotros. Quizás no nos hemos esforzado lo suficiente, no nos preparamos como debíamos, no tuvimos en consideración todas las posibilidades, actuamos sin pensar, etc.

Por el contrario, otras veces las causas de nuestra frustración no estaban bajo nuestro control. 

Analiza las causas de lo sucedido y diferencia claramente qué dependía y qué no dependía de ti.

Qué es la frustración

3. Asume tu responsabilidad.

Por supuesto, en muchas ocasiones, sufrimos por acontecimientos que no dependen de nosotros/as.

Sin embargo, otras veces somos nosotros/as quienes hemos cometido un error o no hemos sabido cómo resolver un determinado problema. En estos casos, debemos ser sinceros con nosotros mismos y reconocer aquello que no hemos hecho como debíamos.

4. Perdónate.

Todas las personas nos equivocamos.

Después de asumir tu responsabilidad, reconcíliate contigo misma.

Cómo aumentar la tolerancia a la frustración

5. Pon el foco en las soluciones, presentes y futuras.

Una vez que hayas recuperado la calma, empieza a pensar en las posibles alternativas para solucionar el problema.

Es muy probable que no haya manera de cambiar lo que ha sucedido, pero quizás sí puedas mejorar el resultado obtenido. Por ejemplo, volviéndolo a intentar, cambiando el plan inicial o minimizando las consecuencias negativas.

También es posible que no exista ninguna forma de mejorar lo que ya ha pasado. En esos casos, enfócate en las soluciones futuras. Es decir, traza un plan de acción para la próxima vez que te encuentres en una situación similar.

Adultos frustrados

6. Aprende de la frustración.

La frustración, al igual que los errores, puede ser una importante fuente de aprendizaje.

Eso sí, necesitaremos distanciarnos emocionalmente para poder analizar todo lo sucedido de la manera más objetiva y minuciosa posible. Por esto, es mejor esperar hasta haber superado los tres pasos anteriores.

Para ello, podemos “interrogarnos” a nosotros/as mismos/as:

  • ¿Por qué ha sucedido?
  • ¿En qué me equivoqué?
  • ¿Qué podría haber hecho de otra manera?
  • ¿Realmente me he perdonado?
  • ¿Qué he aprendido?
  • ¿Qué puedo hacer la próxima vez?
  • ¿Cuál es mi nuevo plan?
  • ¿Qué necesito para conseguir lo que quiero?

Manejar la frustración

Lecturas Recomendadas

Identificar y gestionar nuestras emociones de forma eficaz y positiva no es sencillo.

Por esta razón, es necesario realizar un entrenamiento consciente que nos permita mejorar la manera en la que nos relacionamos con lo que sentimos.

1. Lo bueno de tener un mal día

El libro Lo bueno de tener un mal día te dará una nueva visión acerca de las emociones y la forma de gestionarlas.

2. El laberinto del alma

Nuestra segunda recomendación es el libro El laberinto del alma, una obra íntima y original de la autora Anna Llenas.

Este libro nos invita a un apasionante viaje hacia nuestro interior, en el que las emociones, sentimientos y pensamientos serán nuestros inseparables compañeros de viaje.

A modo de Conclusión: Tolerancia a la Frustración

Como explicamos anteriormente, sentirnos frustrados/as ante los errores o la no consecución de nuestras metas, es algo natural.

No obstante, aumentar nuestra tolerancia a la frustración nos reportará múltiples beneficios. Entre estos beneficios se encuentra el desarrollo de la resiliencia. Es decir, aprender a tolerar la frustración nos ayudará a mejorar nuestra capacidad de afrontar las adversidades y salir transformados/as y fortalecidos/as de ellas. Puedes leer más sobre la resiliencia y cómo desarrollarla en nuestro artículo RESILIENCIA: Qué es y Cómo desarrollarla.

Aunque nuestras recomendaciones pueden ser muy útiles para lograr este objetivo, debemos recalcar que, en muchas ocasiones, no serán suficientes para conseguirlo.

En estos casos, la mejor opción para cambiar el modo en el que vivimos los errores y nos enfrentamos al “fracaso”, es pedir ayuda a un/a profesional de la Psicología para Adultos.

Psicóloga en Alicante y online

Puedes leer más sobre teorías de la frustración aquí.

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