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Mi hijo/a no da besos: 5 Razones, 8 Consejos y 3 Cuentos.

Mi  hijo/a no da besos” es una de las quejas que oímos a menudo de algunos padres y madres.

¿Besarías a un adulto sin su consentimiento? ¿Abrazarías a una persona si no te sintieras a gusto con ello? ¿Consentirías que te obligaran a besar o a abrazar a alguien?

Entonces, ¿por qué actuamos así con los niños y niñas?

En este artículo hablaremos de:

1. ¿Por qué mi hijo/a no da besos o abrazos? 5 razones que explican por qué un niño o niña se niega a dar o recibir besos.

2. Qué hacer y qué no hacer si tu hijo/a no da besos: 8 consejos.

3. Por qué no hay que obligar a los niños y niñas a dar y recibir besos o abrazos.

4. Cuentos para niñas y niños que deciden a quién besar. Prevención del abuso infantil.

Mi hijo/a no da besos ni quiere que le besen.

1. ¿Por qué mi hijo/a no da besos?

A muchos padres y madres les preocupa que su hijo o hija se niegue a dar besos o abrazos y que rechace el contacto físico con familiares, amigos o conocidos. Algunas personas piensan que esto es señal de mala educación o falta de cariño, por lo que intentan cambiar esta conducta.

Nadie quiere que otras personas piensen que su hijo o hija es un maleducado por no querer besarles o por “limpiarse” la cara tras ser besados por alguien.

A veces, pensamos que nuestra hija o hijo no quiere dar besos o abrazos porque no siente afecto por esa persona y nos duele tener que decir “Mi hijo/a no da besos” para “justificar” su actitud.

Sin embargo, las causas por las que un/a niño/a no da besos no tienen por qué ser las que creemos. Nuestros Juegos de mesa para mejorar la Conexión Emocional te ayudarán a hablar con tu hijo/a de sus emociones.

Te damos 5 razones por las que tu hijo/a no quiere besar o abrazar a cualquier persona:

1. Por vergüenza o timidez.

Entre los dos años y medio y los tres años de vida, los niños y niñas desarrollan su identidad personal y empiezan a percibirse a sí mismos como parte de la sociedad. Cada vez son más conscientes de su propio cuerpo y de las normas sociales acerca de la privacidad y la intimidad.

Es en este momento cuando aparecen las llamadas emociones secundarias, como son, la vergüenza, la culpa, la envidia, los celos o la empatía.

Así, es posible que tu hijo/a sienta vergüenza ante personas poco conocidas, que sienta que invadimos su intimidad física al besarle o abrazarle sin preguntar o que su timidez le impida expresar afecto a través del contacto físico en algunas situaciones.

Mi hijo/a no da besos: le da vergüenza

2. Se siente mayor y lo quiere demostrar.

Desde el nacimiento, lxs niñxs buscan y necesitan contacto físico, más o menos intenso, con sus seres más queridos. En muchas ocasiones, esta es la única forma que tienen para demostrar y que les demuestren cariño, así como para sentirse seguros/as.

Al crecer, los niños y niñas ven cómo tratamos de una u otra forma a una persona según su edad y, al sentirse “mayores“, no quieren que los traten como a bebés.

Esto es muy habitual en niños y niñas que tienen un hermano o hermana menor y que tratan de demostrar que ellos merecen otro trato. También es normal que surjan celos hacia su nuevo hermanito/a y que “llevar la contraria” sea una forma de rebeldía para recuperar la atención de su padre y su madre. En estos casos, es necesario superar esta situación de conflicto entre hermanos en primer lugar.

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3. El qué dirán.

Sí, también los niños y niñas sienten presión por las opiniones de los demás.

Cuando empiezan el colegio, la opinión de sus compañeros y compañeras es una nueva variable a tener en cuenta para ellxs.

Es posible que tu hijo o hija te pida que no le des tantos achuchones en la puerta del colegio. Esto puede deberse a que no quiere que ningún otro niño o niña piense que es demasiado cariñoso/a con sus padres y lo acusen de ser un/a niño/a pequeño/a.

El compararse con sus compañerxs de clase le hará cambiar muchos comportamientos y es una de las razones por las que tu hijo/a podría no querer dar besos o abrazos.

4. Quiere más autonomía.

La necesidad de sentirse cada vez más autónomos/as lleva a los niños y niñas a alejarse de sus padres y madres. Están descubriendo el mundo y quieren explorarlo y, claro, eso no se puede hacer estando cogido de la mano de papá y mamá todo el tiempo.

Cuanto más autónomo/a y seguro/a se sienta, más decisiones querrá tomar tu hijo/a por su cuenta y más explicaciones pedirá a la hora de hacer lo que le piden. Y esto no es nada negativo, los niños y niñas tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo (siempre acorde a su capacidad, por supuesto) y es necesario que hagan valer ese derecho.

Y si no les gusta besar a alguien, tienen derecho a expresarlo. Es posible que vean a esa persona demasiado seria, que les moleste la barba, que les desagrade el perfume o que no les gusten los besos extremadamente sonoros junto al oído.

5. Su personalidad.

Cada persona tiene su propia personalidad: algunas son muy cariñosas, otras solo muestran afecto con personas de máxima confianza y otras pueden ser muy afectuosas en unas situaciones y muy distantes en otras. Por tanto, no debería extrañarnos que también podamos encontrar estas diferencias entre unos niños y otros.

Mi hijo/a no da besos: es su personalidad.

2. Mi hijo/a no da besos: ¿qué debo hacer y qué no?.

Hay dos cosas que debemos evitar hacer si nuestro hijo o hija se niega a besar o a dejarse besar por alguna persona:

1. Obligarle. Ya sea mediante el castigo (quitándole algo que le guste “por no portarse bien”, mostrándole nuestro enfado, etc.) o mediante el chantaje (“si no le das un beso, se pondrá muy triste“, “eso es que no me quieres“, “luego no vengas a pedirme que te bese yo a ti“,…). Si tu hijo o hija no quiere dar o recibir besos, es necesario respetar su decisión.

2. Cuestionar su decisión. No debemos reírnos de su comportamiento ni hacerle entender que lo que hace no está bien, es una tontería o es algo que todo el mundo hace y hay que hacerlo “porque sí”. Tampoco deberían escucharnos decir “Mi hijo/a no da besos” con enfado o tristeza.

Mi hijo no da besos: lo que debo evitar.

En cambio, lo que debemos hacer si nuestra hija o hijo no da besos o abrazos o no quiere que otras personas le besen o abracen es:

 1. Pedirle permiso. Debemos reconocer su derecho a decidir cómo y a quién expresar su cariño con peticiones como: “¿Quieres darle un beso a los tíos, que ya se van?“, “Soy una amiga de tu mamá, ¿me dejas que te dé un beso?“, “Me encantan tus abrazos, ¿me das uno?“. De esta forma, aprenderá que nadie tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y que debe respetar el cuerpo de lxs demás.

 2. Aceptar sus emociones y decisiones. Como ya hemos dicho, los niños tienen derecho a tomar ciertas decisiones por sí mismos y expresar su afecto de una u otra forma es una de estas decisiones. También es imprescindible para su correcto desarrollo emocional que validemos sus emociones, es decir, que aceptemos y respetemos lo que siente. Si tu hijo no quiere besar a alguien, escúchale sin juzgar, quizás tenga una buena razón para negarse. Estos Juegos de mesa para familias que quieren mejorar su Conexión Emocional pueden ser un gran aliado para ayudar a tus hijos/as a expresar sus emociones.

3. Buscar alternativas para que exprese su afecto. Habla con tu hijo o hija y buscad juntxs modos alternativos a los besos y abrazos para demostrar a los demás que les quiere o para cumplir con las reglas de cortesía. Una sonrisa, un saludo verbal, chocar las manos o lanzar el beso al aire pueden ser la solución. Y, ante la insistencia o incomprensión de cualquier persona, simplemente infórmale con un: “Mi hijo/a no da besos“.

Mi hijo no da besos: alternativas a los besos no deseados.

 4. Darle cariño siempre. Aunque en ocasiones nuestro hijo o hija no quiera darnos un beso o un abrazo, nosotrxs debemos demostrarles siempre que les queremos, tanto verbal como físicamente (cuando nos lo permita). Además, siempre debemos estar disponibles emocionalmente para él o ella.

 5. Ser comprensivo/a con sus cambios de actitud. Puede que un día tu hijo/a salga corriendo antes de que le des un beso de despedida y que al volverte a ver se lance a tus brazos y no te quiera soltar. Aunque intenten hacer ver que ya no necesitan a su padre o su madre como un bebé, en muchas ocasiones no encontrarán un lugar mejor que entre sus brazos. Y lo mismo les ocurrirá con otros familiares o amigos, unas veces se mostrarán ariscos y otras serán todo mimos.

 6. Ser su ejemplo. Con nuestro ejemplo, poco a poco, aprenderán a expresar sus sentimientos de la forma más adecuada para ellxs e interiorizarán las normas sociales y de convivencia. Los niños y niñas no siempre hacen lo que les pedimos, pero siempre acaban haciendo lo que nos ven hacer.

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Mi hijo/a no da besos: lo que debo hacer.

3. Mi hijo/a no da besos: ¿por qué no debo obligarle a hacerlo?

Si obligamos a nuestro hijo o hija a dar besos o abrazos o a permitir que otras personas les besen o abracen sin su consentimiento conseguiremos que:

 1. Nuestra hija o hijo no sepa decir “No” ante un posible abuso. Si enseñamos a un/a niño/a que rechazar el contacto físico con un adulto es de mala educación no tendrá las herramientas necesarias para negarse ante las peticiones de un abusador de menores.

 2. Nuestro hijo o hija aprenda que unas personas pueden decidir sobre el cuerpo de otras. Las consecuencias de que alguien (tenga la edad que tenga) crea esto son tan obvias como peligrosas. Por tanto, debemos enseñar a nuestrxs niñxs a respetar su cuerpo y a exigir que todas las personas lo respeten, así como a respetar el cuerpo y las decisiones de los/as demás.

3. Nuestrx hijx no confíe en sus sentimientos. Si obligamos a un/a niñx a expresar algo que no siente o a reprimir sus emociones, dificultaremos el desarrollo de su inteligencia emocional.

Mi hijo/a no da besos: ¿por qué no debo obligarle?

4. Cuentos para niñas y niños que no besan a cualquiera.

A estas alturas ya tenemos claro que nunca obligaremos a un/a niño/a a besar o a abrazar a alguien si no lo desea y que “Mi hijo/a no da besos” no volverá a estar en nuestro repertorio de quejas.

Por otro lado, también es importante que nuestro hijo o hija (y nosotrxs y nuestro entorno) entienda las razones por las que actuar de esta forma es correcto.

Al fin y al cabo, queremos que nuestrx hijx respete su cuerpo y el de los demás personas y exija el respeto que merece porque educarles de este modo les protegerá frente a posibles abusos.

Explicar esto a un/a niño/a no siempre es fácil, por eso estos cuentos infantiles pueden ser de gran ayuda.

Marta no da besos” (A partir de 4 años)

Un bonito cuento infantil para niños/as de 4 años en adelante. Marta nos va contando, en forma de rima, las diferentes situaciones en las que algún adulto le pide un beso y nos explica por qué unas veces le apetece repartir sus besos y otras veces no. Si tu hijo/a no da besos, ¡este cuento le encantará!.

 

Tu cuerpo es un tesoro” (A partir de 4 años)

La autora de este libro es Margarita García Marqués, psicóloga clínica especializada en abuso sexual infantil. Este libro infantil nos ayudará a prevenir a nuestro hijo o hija sobre el abuso sexual.

 

Mi cuerpo es mío” (A partir de 5 años)

Un libro para niños/as de 5 años en adelante muy útil para prevenir los abusos a menores, ya que enseña a los niños y niñas a decir “No” y a poner límites ante el contacto físico no deseado.

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Mi hijo no da besos: cuentos para prevenir el abuso infantil.

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